Estamos a días de vivir una nueva Cuaresma que este año inicia el 5 de marzo, con el Miércoles de Cenizas, y culmina el 17 de abril, en la víspera de la Pascua. Este período de 40 días es un tiempo especial en el calendario litúrgico en el que la Iglesia nos invita a prepararnos espiritualmente para la celebración de la resurrección de Jesús.
Es una etapa de reflexión, oración, ayuno y limosna, en el que buscamos acercarnos más a Dios, renovar nuestra fe y fortalecer nuestra vida espiritual. A través de estos actos, nos disponemos a vivir con mayor intensidad nuestra relación con Él y con los demás.
La Cuaresma no solo es un periodo de sacrificios personales, sino también un momento para reflexionar sobre nuestra relación con los demás, buscando vivir en mayor armonía y amor. Es un tiempo para desprendernos de lo que nos aleja de Dios, ya sean hábitos, actitudes o apegos que nos impiden vivir plenamente nuestra fe.
Durante estos días, la Iglesia nos anima a realizar varias prácticas espirituales que nos ayudan a mantenernos enfocados en nuestra conversión y en el amor hacia los demás. Entre estas prácticas se destacan:
· Oración: Dedicar más tiempo a la oración, buscando un encuentro más profundo con Dios. Esto incluye la participación en los servicios litúrgicos y la meditación personal.
· Ayuno: El ayuno es un medio para fortalecer nuestro espíritu, renunciando a ciertos placeres materiales y dándole un lugar central a Dios en nuestra vida. No solo se trata de abstenerse de alimentos, sino de ser conscientes de aquello que nos aleja de la verdadera fuente de vida.
· Limosna: La generosidad con los demás es una forma de vivir nuestra fe. La Cuaresma nos invita a ofrecer nuestro tiempo, recursos y amor a los más necesitados, recordando el llamado de Cristo a ayudar a los pobres y marginados.
Campaña Cuaresma de Fraternidad
Además, en Chile se da inicio a un espacio de solidaridad hacia los más necesitados, llamado Cuaresma de Fraternidad. Con ello se nos invita a practicar la fraternidad como una verdadera conversión del corazón, centrada en la ayuda a los grupos más vulnerables del país.
El signo visible de esta campaña es la alcancía de Cuaresma, que se nos entrega a la salida de la Misa del Miércoles de Cenizas, donde contribuimos a la misión solidaria durante los 40 días, culminando el Domingo de Ramos, para dar paso a la Semana Santa.
Vivamos este tiempo con un corazón abierto y dispuesto a la conversión, a la oración y a la solidaridad.